jueves, 5 de enero de 2012

El general Pinochet y el mesianismo político.


Sobre el autor:

Humberto Lagos Schuffeneger

Es un intelectual de sólida formación académica y conocido especialista en áreas del saber particularmente sensibles para la opinión pública. Es doctor y licenciado en Sociología en la Universidad Católica de Lovaina ( Bélgica); es abogado egresado de la Universidad de Chile, destacado por su defensa a los Derechos Humanos: Licenciado en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, España; Licenciado en Ciencias del Desarrollo de ILADES ( Instituto Latinoamericano de Doctrinas y Estudios Sociales). Administrador de Empresas de la Universidad de Chile; especializado en áreas teológicas en ILADES, en la Universidad de Ginebra y en el Instituto Ecuménico de Bossey, Suiza; y otras. Son numerosos los libros y artículos de su autoría publicados en Chile y otros países, acerca de temas sociológicos, religiosos, teológicos , políticos, jurídicos, poéticos, etc.

Resumen

Este ensayo sociológico analiza y revisa el rol que la religión ha jugado en la consolidación de proyectos políticos autoritarios. La relación entre el General Pinochet y el universo religioso es el tema central que, de manera clara y entregando elementos para la comprensión y el análisis, nos adentra en uno de los recursos más y mejor utilizados por el General y su entorno. Desde sus orígenes como comandante en Jefe del Ejército y Presidente de la Junta de Gobierno, hasta la actualidad, inmerso en afanes mesiánicos ha construido legitimaciones sustentadoras de la emergencia de su proyecto político el cual ofrece "como cruzada de fe" para derrotar " al mal", al enemigo ideológico. En el orden sacrificial, presenta el atentado de que fue objeto y su detención en Londres como un "sufrimiento vicario", que dedica a la patria. Las funciones del mesianismo político, construido por Pinochet, se asilan en significaciones de carácter religioso, buscando legitimar "metasocialmente" el sometimiento de los dominados.

Comentario

Es un ensayo bastante particular desde el punto de vista del lenguaje, el autor presenta un comentario acabado de cada uno de los principales discursos emitidos por el General Pinochet, en donde se puede desprender la técnica y argumentación utilizada con miras a justificar ante la sociedad la imposición de la dictadura como única vía de "salvación" ante el mal masivo que amenazaba con invadir las principales fronteras de America Latina, a su vez se desprende el rol de la figura del General vinculado siempre a un " gran mesías" que mantiene una relación directa con la divinidad, en suma, es el mismo Dios quien ha encomendado al ejercito chileno, en la persona de su General la búsqueda por el establecimiento de la moral y la fe.

Ante ello se presenta también un a visión sociológica al vincular la religión con los distintos regímenes dictatoriales o con el mismo autoritarismo, en este sentido me viene a la memoria algunas palabras emitidas por Miguel de Unamuno al decir que " Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha", en efecto, la dictadura trabaja en post de lo inmortal, lo absoluto, el miedo que el hombre siente ante la muerte y la tan anhelada " otra vida", para estar bien en el momento del juicio final, el hombre inmerso en la sociedad no debe estar llamado a cuestionar aquello considerado correcto a la luz de la Iglesia. Por lo mismo, y salva contadas excepciones la institución religiosa sustento y apoyo mucho de los argumentos esgrimidos por el General, justificando incluso violaciones a DD.HH como " sacrificios" en post de la causa de salvación. Así lo indica expresamente el autor en este ensayo " la gesta libertadora, en el ámbito castrense golpista, exige "sacrificios santos", para lavar, limpiar, el pecado ( marxista) de un pueblo que, obnubilado, se separó de Dios bajo conducción de un "perverso y demoníaco proyecto político", encabezado por un "ateo", que aunque a nadie mató, peco de facto al asediar a las mejores tradiciones de la fe cristiana"[1], asimismo en comentario expresado en este ensayo encontramos la siguiente información " el Te Deum Evangélico , se constituyó en un entorno ideológico para respaldar a Pinochet, en que en más de alguna homilía se lo "elevo a los altares ", con expresiones como : " Damos gracias a Dios por nuestros gobernantes , hombres idóneos (...) y de profunda inspiración cristiana (...). Demos gracias a Dios porque las calumnias y diatribas que se siembran en el extranjero en contra de nuestra patria carecen de todo fundamento (...). Pedimos al Altísimo (...) que fortalezca y diriga a su siervo Augusto"[2]

A su vez este ensayo hace mención al suceso ocurrido en Chacarillas, y la relación que los gobiernos dictatoriales mantienen con lo jóvenes como impulso concreto para la perpetuación de un objetivo e ideología.

Recomiendo sin duda este trabajo, ya que no solo abarca los aspectos mencionados precedentemente en torno al lenguaje y la sociología, sino que realiza un estudio detallado de las comunicaciones, lo absoluto, la sociedad, la vida misma de un personaje como Pinochet y su entorno, con reflexiones incluso del problema que se presento con la visita de Juan Pablo II a nuestro país y por supuesto la forma en que se afrontó la detención en Londres. Todo con un notable rigor científico necesario para comprender mejor el pasado, y que hoy en día ha cobrado plena vigencia, al final entender la importancia de contar con un Estado de Derecho, laico y pluralista se sustenta en los vacíos y dificultades que la misma historia nos ha demostrado, cuando ello no es respetado y consolidado, hoy en que los DD.HH vuelven a cubrir los discursos de muchos, es necesario recordar, para que las palabras no solo queden en eso, sino que también se materialicen con los hechos y en el Derecho.



[1] Lagos Shuffeneger, Humberto, El General Pinochet y el mesianismo político, colección Septiembre, 2001, Santiago, Chile. Pág. 23

[2] Ídem, Pág. 38

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