viernes, 20 de enero de 2012

El cementerio de Praga


"Napoleón se había propuesto disolver la asamblea legislativa ( proseguía Bergamaschi) para destruir definitivamente a los socialistas, a los revolucionarios, a los ateos y a todos los infames racionalistas que proclaman la soberanía de la nación, el libre examen, la libertad religiosa, política y social: así como arrestar, so pretexto de conspiración, a los representantes del pueblo, decretar el estado de asedio en París, fusilar sin proceso a los hombres capturados en las barricadas con las armas en la mano, transportar a los individuos más peligrosos a Cayena, suprimir las libertades de prensa y de asociación, retirar el ejército en sus fortines y desde allí bombardear la capital, carbonizarla, no dejar piedra sobre piedra, y así hacer triunfar a la Iglesia católica, apostólica y romana sobre las ruinas de la moderna Babilonia. Luego convocaría al pueblo al sufragio universal para prorrogar diez años más su poder presidencial, y a continuación transformar la República en un renovado Imperio, al ser el sufragio universal el único remedio contra la democracia, puesto que llama al pueblo del campo, aún fiel a la voz de sus párrocos"

Eco, Umberto, "El cementerio de praga", editorial Lumen, p.p 142.

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